-Una ceremonia perfecta, Peter.
-Gracias por venir, Joana. Y dale las gracias a los miembros del coro: Han estado fantásticos en todo momento.
Peter Madsen no podía creer la facilidad con que se había desarrollado la boda. Una boda doble, la suya con Miriam y la de su hermano Julius con Laura. Cuatro personas ciegas que durante los ensayos celebrados a lo largo de la semana anterior no habían conseguido medir distancias ni escalones, ni dirigirse correctamente hacia el altar. Todo había sido un desastre. Pero al llegar la hora de la verdad, los pasos se midieron perfectamente, de modo que las dos parejas de novios llegaron a colocarse bien alineados ante el cura sin ayuda de nadie. El resto de la ceremonia se desarrolló con todos de pie y, al salir tras el sí quiero de los cuatro contrayentes, incluso los ramos volaron por los aires en buenas direcciones, hasta las manos de jóvenes solteras que los recogieron entre aplausos.
Peter seguía incrédulo.
Se sentaron en la mesa central del jardín donde estaba preparado el banquete de boda. Ninguno tropezó con cables, mesas o sillas durante el camino. Y el baile, abierto por las dos parejas de recién casados, resultó delicioso.
A la mañana siguiente, Peter recordaba todo esto con simpatía cuando -al levantarse- acarició la espalda desnuda de Laura, aún dormida.
Se vistió y fue a buscar a Julius. Tenían que hablar. Un solo fallo no podía ensombrecer una ceremonia perfecta y sin errores.
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Autor: GBarrios - (Relato Finalista I Certamen de Relatos Hiperbreves de Fufosa http://www.fufosa.org/relatosbreves ).





